¿Y qué pasa con el calor?

DSC_6581Pues con el calor pasa más o menos lo mismo que con el frío pero al revés. Si en el entorno hace calor y ese calor influye excesivamente sobre el organismo, comenzarán una serie de mecanismos que faciliten la pérdida de temperatura y, de ir bien, se conseguirá nuevamente el objetivo que, en el caso de perros y gatos, estará como ya comentamos entre los 38ºC y los 39ºC.

Aquí es esencial comprender como funciona el mecanismo de aislamiento de la piel y el pelo. En la clínica es frecuente escuchar que lo que protege del frío protege del calor y, en consecuencia, se presupone que los perros de pelo largo o pelo denso soportarán tanto los momentos de bajas como los de altas temperaturas ambientales. Y esto es un error. Un error de bulto que le genera un montón de problemas a nuestra mascota. Y lo trataré de explicar.

Como ya dije en la anterior entrada el organismo se calienta básicamente por la suma de mecanismos internos como la actividad del hígado más la actividad muscular, y de mecanismos externos como la temperatura ambiental en días o momentos cálidos. Imaginemos que un perro está haciendo ejercicio intenso en un día de agosto. Si su hígado funciona bien, si su musculatura se está calentando y si encima de todo hace calor, la tendencia de la temperatura corporal será hacia arriba. Y no es descabellado pensar que puede llegar a sobrepasar los 40 ºC. Y ¿Qué hace el perro?. Sudar no sudan, o por lo menos no como lo hacemos los humanos. Lo que hace es jadear. Expulsar aire caliente de los pulmones e incorporar aire más fresco del entorno. Y el intercambio refrigera al organismo. O lo intenta por lo menos. Si el mecanismo de jadeo no es suficiente probablemente cese la actividad muscular para evitar calentarse más. Además probablemente busque lugares sombríos, más frescos. Y si todo va bien, volverá a su temperatura ideal. ¿Y lo consigue igual de fácil un Pointer, de pelo corto, que un Husky siberiano de pelo extremadamente denso? ¡NO! Decididamente no. La capa aislante del Pointer es fina y le permite perder calor simplemente por contacto de la piel con el ambiente, mientras que el husky tiene una capa aislante espesa que le impide refrigerarse por este mecanismo. Importante mecanismo. Y el Pointer consigue su objetivo rápidamente mientras que el husky las pasa canutas. El riesgo de  golpe de calor en perros de pelo denso es mayor que en perros de pelo escaso. Cualquiera que tenga un nórdico sabe que en agosto no es prudente sacarlo a hacer atletismo, ya que se agobiará rápidamente, en cambio, los pointer son capaces de perseguir perdices en agosto durante horas…

Tengamos cuidado en los días calurosos con los perros de pelo espeso o largo. Si encima de todo el pelo es negro o muy oscuro, además tendremos que considerar la posibilidad de que el sol directo lo caliente más y agregue otra dificultad para el refrigerio.

En la próxima entrada hablaremos de los perros con dificultades ventilatorias y su conexión con los golpes de calor.

Un fuerte abrazo, Leo

 

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