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¿Qué es eso del embarazo “psicológico”?

DSC_0364Embarazo psicológico. ¿Cómo, embarazo psicológico? ¿Realmente una perra puede manifestar un embarazo psicológico? La respuesta es simple. No, no puede. Puede, y hace, otra cosa parecida que después explicaré con más detalle. Pero me parece interesante aclarar conceptos para poner a cada cosa en su sitio y evitar malas interpretaciones.

Un embarazo psicológico solo puede ser una entidad humana. Y de la que yo como veterinario no puedo aclarar, ni debo porque quizá meteré la pata, pero que sí puedo interpretar. Podemos decir que un embarazo psicológico en una situación en la que una chica, que quiere quedar embarazada con tanta intensidad y no lo consigue, que empieza a generar sintomatología propia del embarazo (Vómitos, malestar, desarrollo mamario, o lo que sea que tengan las chicas cuando gestan). Es decir, estamos hablando de una situación de ansiedad que genera (Somatiza, que dirían los expertos) signos de embarazo en quien no lo presenta.

Pero una perra seguramente no siente ansiedad por quedar preñada. Para una perra tener descendencia o no seguramente le da lo mismo.

Y entonces ¿Qué es lo que vemos frecuentemente en nuestras perras?

Lo que vemos es una maravilla de la naturaleza, propia de la especie canina. Los caninos gregarios (es decir, que viven en comunidad con otros de su especie) tienen una particularidad que les permite aumentar las posibilidades de que una camada de cachorros salga adelante.

Lo primero que me parece interesante es hablar un poco de hormonas. Hormonas. Sustancias que hacen cosas en el organismo. En el caso que estamos hablado las que más nos interesan son dos: la progesterona (Que viene de “Pro”: algo así como promover, procurar… “gest”: que nos dice algo de la gestación…y “erona”: que nos dice que estamos hablando de una hormona. Es decir, Progesterona significa básicamente: hormona que promueve la gestación.) y la prolactina (Que viene de “Pro”: lo mismo, promover, provocar… y de “lactina”: que viene de lácteo, leche…. Es decir: Promotora de la lactación). El tema es sencillo, sin progesterona no hay gestación. Y con prolactina hay leche.

¿Qué pasa en el resto de especies aparte de las perras?  Que la progesterona solo se produce en caso de que la hembra haya quedado gestante. Es decir, y visto desde el otro lado, si una hembra de cualquier especie menos la canina, está produciendo progesterona es porque está preñada.

¿Qué es lo que les pasa a las perras? Que dentro de su fisiología normal, producen progesterona tanto si están preñadas como si no. Es decir, que si tomamos una muestra de sangre de cualquier perra que acabe de pasar el celo y medimos si está produciendo progesterona la respuesta es SI. Hay progesterona. Pero puede estar preñada o no. Da lo mismo.

¿Y esto? ¿Para qué vale? Aquí viene la maravilla. Las perras, si viven en comunidad, suelen sincronizar los celos. Es decir, en poco tiempo entran en celo todas a la vez o en un periodo de tiempo muy cercano entre sí. Y todas producen progesterona después del celo, durante el mismo tiempo. Y evidentemente algunas parirán si quedaron preñadas. Pero las que no quedaron preñadas, bajo la influencia de la tan nombrada progesterona, se comportarán como si lo estuviesen. Y producirán prolactina. Y desarrollarán las mamas. Y producirán leche. Y lo harán a la vez que las que parieron. Y…podrán convertirse en cuidadoras de camadas si la madre natural, por una razón u otra, no se puede encargar de los neonatos.

Y este proceso lo pasan TODAS las perras después del celo. TODAS. Bien es cierto que la intensidad con la que les pasa es muy, muy individual. Y tenemos perras con manifestaciones muy exuberantes y otras a las que apenas se les nota. Pero, pasarles, les pasa a todas. Es parte de su fisiología normal. Son así.

En la próxima entrada hablaré de como manejaremos el asunto.

Un fuerte abrazo, como siempre, Leo

¿Bulldogs o similares y golpes de calor?

_LEO0977Continuando con las preocupaciones que genera el calor, merece mención aparte su relación con lo que damos en llamar “Síndrome del braquicéfalo” o lo que es lo mismo, la serie de disfunciones, fundamentalmente ventilatorias, que arrastran todas  aquellas razas con la cara chata.

Y es que hay que recordar que uno de los principales mecanismos de refrigeración del perro es el jadeo. Ese jadeo que hace que rápidamente entre aire fresco a los pulmones y se expulse aire caliente. Ese jadeo para el que un Bulldog o un Carlino tienen tantas dificultades. Todo está en su contra. Tienen un velo del paladar muy largo que literalmente tapona el flujo del aire. Que literalmente se introduce en la cavidad laríngea y que entre otras cosas genera el típico ronquido de estas razas. Además suelen tener una tráquea muy estrecha en relación a su masa corporal, que les hace respirar como si lo hiciesen a través de un bolígrafo BIC. Su lengua es enorme y nuevamente dificulta la ventilación. Para terminar de agravar el panorama, suelen padecer, de manera secundaria, una serie de patologías asociadas a estas dificultades ventilatorias y que quizá no tiene sentido apuntillar en este blog pero que aumentan más a más el problema.

Y como consecuencia de todo ventilan mal.

Y va y un día empiezan a pasar calor. Bien por que han realizado un ejercicio intenso. Bien porque hace mucho calor en el ambiente. Bien porque están encerrados en un coche al sol (La temperatura del habitáculo de un coche al sol puede llegar a más de 50 ºC) (Queda claro que para cualquier perro, independientemente de su raza, un coche al sol se convierte en una trampa mortal). Y hacen lo que hace cualquier perro que pasa calor. Empiezan a Jadear. Pero no lo hacen con la eficacia que lo haría cualquier otro perro. Intentan ventilar rápido y fluido pero, sus condiciones anatómicas y funcionales impiden que el resultado sea eficiente. Y les cuesta perder calor. Ya no digamos si además se encuentran encerrados en un coche donde el aire que incorporan a los pulmones está más caliente que el propio perro. El resultado es un agobio extremo.

Lo demuestran adoptando posturas que intentan facilitar el flujo del aire. Las denominamos “posturas ortopneicas” o lo que es lo mismo, intentos de hacer que la vía aérea no tenga barreras. Estiran el cuello, abren la boca al límite, sacan la lengua todo lo posible. Normalmente tienen los ojos todavía más saltones de lo habitual demostrando angustia extrema. Y nos están diciendo: – No puedo refrigerarme. ¡Ayúdame!

Y le ayudaremos. Buscaremos un lugar fresco. Mojaremos al perro con agua a temperatura ambiente, mejor que muy fría. No es el momento de darle agua de beber. El pobre perro no puede beber en ese momento inicial. Si le metemos agua a la boca lo vamos a agobiar más. Y si es posible, llevarlo cuanto antes a una clínica veterinaria. Hay que tener en cuenta la masa corporal. Un perro de 30 kg no se enfriará igual de rápido que uno de 5 kg.

¿Podemos hacer algo para prevenir el golpe de calor? ¡Claro!. ¡Cómo no! Fundamentalmente con sentido común. Evitando exponer al perro a temperaturas elevadas. Evitando forzar ejercicio físico intenso. En ocasiones colocamos pañuelos al cuello como los que nos colocamos en Navarra en fiestas, humedeciéndolos regularmente con agua fresca (La cantidad de sangre que pasa por el cuello de estos perros es tremenda, y un paño frío en contacto con la piel refrigera esta sangre y ayuda a perder calor).

¿Podemos hacer algo más? Podéis hablar con vuestro veterinario para que os cuente como mejorar las condiciones anatómicas a través de pequeñas cirugías que optimizan la ventilación. Cirugía de paladar blando. Cirugía de narinas. Cirugía de sáculos laríngeos. Preguntad a vuestro veterinario que sin duda es la persona que mejor os puede aconsejar. En nuestra clínica estaremos encantados de comentar los pormenores de tales cirugías.

Un saludo cordial, Leo

 

 

¿Y qué pasa con el calor?

DSC_6581Pues con el calor pasa más o menos lo mismo que con el frío pero al revés. Si en el entorno hace calor y ese calor influye excesivamente sobre el organismo, comenzarán una serie de mecanismos que faciliten la pérdida de temperatura y, de ir bien, se conseguirá nuevamente el objetivo que, en el caso de perros y gatos, estará como ya comentamos entre los 38ºC y los 39ºC.

Aquí es esencial comprender como funciona el mecanismo de aislamiento de la piel y el pelo. En la clínica es frecuente escuchar que lo que protege del frío protege del calor y, en consecuencia, se presupone que los perros de pelo largo o pelo denso soportarán tanto los momentos de bajas como los de altas temperaturas ambientales. Y esto es un error. Un error de bulto que le genera un montón de problemas a nuestra mascota. Y lo trataré de explicar.

Como ya dije en la anterior entrada el organismo se calienta básicamente por la suma de mecanismos internos como la actividad del hígado más la actividad muscular, y de mecanismos externos como la temperatura ambiental en días o momentos cálidos. Imaginemos que un perro está haciendo ejercicio intenso en un día de agosto. Si su hígado funciona bien, si su musculatura se está calentando y si encima de todo hace calor, la tendencia de la temperatura corporal será hacia arriba. Y no es descabellado pensar que puede llegar a sobrepasar los 40 ºC. Y ¿Qué hace el perro?. Sudar no sudan, o por lo menos no como lo hacemos los humanos. Lo que hace es jadear. Expulsar aire caliente de los pulmones e incorporar aire más fresco del entorno. Y el intercambio refrigera al organismo. O lo intenta por lo menos. Si el mecanismo de jadeo no es suficiente probablemente cese la actividad muscular para evitar calentarse más. Además probablemente busque lugares sombríos, más frescos. Y si todo va bien, volverá a su temperatura ideal. ¿Y lo consigue igual de fácil un Pointer, de pelo corto, que un Husky siberiano de pelo extremadamente denso? ¡NO! Decididamente no. La capa aislante del Pointer es fina y le permite perder calor simplemente por contacto de la piel con el ambiente, mientras que el husky tiene una capa aislante espesa que le impide refrigerarse por este mecanismo. Importante mecanismo. Y el Pointer consigue su objetivo rápidamente mientras que el husky las pasa canutas. El riesgo de  golpe de calor en perros de pelo denso es mayor que en perros de pelo escaso. Cualquiera que tenga un nórdico sabe que en agosto no es prudente sacarlo a hacer atletismo, ya que se agobiará rápidamente, en cambio, los pointer son capaces de perseguir perdices en agosto durante horas…

Tengamos cuidado en los días calurosos con los perros de pelo espeso o largo. Si encima de todo el pelo es negro o muy oscuro, además tendremos que considerar la posibilidad de que el sol directo lo caliente más y agregue otra dificultad para el refrigerio.

En la próxima entrada hablaremos de los perros con dificultades ventilatorias y su conexión con los golpes de calor.

Un fuerte abrazo, Leo

 

¿Pasará frío?

DSC_2339¡Claro!, ¿Porqué no?. Las sensaciones de frío y de calor están ahí para protegernos. Son formas de avisar de que la temperatura corporal puede verse afectada por el entorno, y de que sería bueno hacer algo para evitar consecuencias graves. Si tenemos sensación de frío buscaremos cubrirnos para evitar la pérdida de la temperatura corporal. Por el contrario, si padecemos sensación de calor buscaremos lugares frescos o nos desprenderemos de ropa para evitar un sobrecalentamiento del organismo. Por fortuna normalmente somos capaces de encontrar soluciones y en consecuencia somos capaces de mantener nuestra temperatura corporal dentro de los límites fisiológicos (Normales, vamos).

Perro y gato necesitan mantener su temperatura corporal aproximadamente entre los 38ºC y los 39ºC. ¿Y qué hacen para lograrlo? Pues establecer un equilibrio entre los mecanismos que generan calor y los mecanismos que lo disipan. Y entonces ¿Cómo narices consigue un perro, o un gato, o un topo, llegar a una temperatura que puede ser mucho más elevada que el ambiente donde está? Y ¿Cómo consigue evitar pasarse y no autococinarse? Lo que sí es seguro es que algo tiene que hacer.

¿Como generan calor? Fundamentalmente por 2 mecanismos. Pueden haber más pero estos dos probablemente son los más eficaces. El gran calefactor interno es el hígado. El hígado es un órgano con tanta actividad metabólica que genera calor como consecuencia de ese trabajo metabólico. La sangre que lo baña y pasa a través suyo se calienta a su vez y como vehículo, lleva este calor a todo el cuerpo. El otro gran calefactor es el trabajo muscular. El músculo, en su trabajo, se calienta y como ocurre con el hígado, calienta la sangre que lo atraviesa. El temblor muscular en momentos de frío persigue precisamente este efecto. Por esto temblamos, para calentar el músculo y en consecuencia la sangre que lo irriga.

¿Cómo disipan calor? En este caso, el principal mecanismo de refrigeración es el jadeo. El intercambio rápido de aire caliente que sale de los pulmones por aire más frío que entra a los pulmones consigue disipar calor. Otros mecanismos son los que tengan que ver con el contacto de la piel con superficies frías o con ambientes fríos.

Y en medio está la piel y el pelo. Y el tejido adiposo subcutáneo. Que ejercen de aislantes.

Y entonces ¿Puede un perro pasar frío? . ¿Porqué no? Solo tiene que hacer frío. Claro, no va a a ser lo mismo para un husky siberiano que para un  pointer. No puede ser igual para un san bernardo que para un chihuahua. Los perrros nórdicos tienen tal capa aislante que la pérdida de calor es mínima. La únicas zonas desprotegidas son la nariz, las puntas de los dedos, el prepucio, las puntas de las orejas en menor proporción, que el perro tiene tendencia a proteger cuando duerme, enroscándose, ya que durmiendo, sin actividad muscular, la temperatura tenderá a bajar y esas zonas pueden suponer una fuente de fuga de calor. Los perros muy pequeños y de pelo corto lo llevan peor. Ni su piel, normalmente más delgada, ni su pelo, menos denso, ni su capa lipídica subcutánea, normalmente más delgada les protegen del frío con la misma eficacia. Y…¡Pueden pasar frío! Y lo pasan, claro. Solo tiene que darse el caso en que las condiciones ambientales superen a los mecanismos de aislamiento del perro. Y veremos al perro temblar. Y lo veremos buscando protección térmica. O lo veremos correr para calentar la musculatura.

¿Y qué podemos hacer? Pues es simple, en caso de que las condiciones ambientales sean crudas, protejamos al perro si lo está pasando mal. O se le ponen abrigos, o se le provee de un espacio más cálido. Incluso podemos adaptar su alimentación al mayor consumo calórico ofreciéndoles comidas de alta energía.

En la próxima entrada hablaremos del caso contrario, del calor ambiental y sus consecuencias.

Un saludo, frío en estos días, Leo

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