Tag Archives: socialización cachorros

Importancia de la socialización en cachorros. (Parte 3)

_DSC1237Aunque las dos entradas anteriores aparentemente no decían gran cosa acerca de la socialización, creo que resulta imprescindible tener en cuenta esa información para entender lo que viene en ésta.

Como ya hemos dicho, un cachorro no desarrolla la sensación de miedo en toda plenitud hasta los 3 meses o 3 meses y medio. Durante ese tiempo, como no manifiesta miedo, cuando se encuentra con situaciones nuevas no las rehuye. No huye, no se esconde, no hace nada, solo se pone en alerta y observa. Pero no reacciona como suele hacer un individuo que tenga miedo.

¿Y esto sirve para algo? Pues sirve, y para mucho. Sirve para que pueda observar el comportamiento de los que le rodean. Y lo imite. Si ante una situación nueva los individuos que lo rodean demuestran indiferencia, él aprenderá que esa situación no es preocupante y con unas pocas repeticiones él la pondrá dentro de las situaciones que no requieren preocupación, y…no se preocupará cuando se vuelvan a presentar.

Si por el contrario, ante otra situación, su madre, sus congéneres, o su propietario en el caso nuestro, demuestra miedo o tensión, él, que lo está observando, entenderá que aquello provoca una reacción temerosa y hará lo que están haciendo su madre, sus congéneres o su propietario. Y cuando aquella situación se vuelva a presentar, él demostrará miedo y hará lo que se hace cuando hay miedo.

Os pongo un ejemplo para dejarlo más claro. Si colocamos a un cachorro ante dos situaciones parecidas pero radicalmente diferentes. Lo colocamos ante una oveja negra o lo colocamos ante un oso negro. Una situación no es problemática pero la otra lo es, y mucho. Pero para el cachorro son dos bichos negros que vienen hacia él. No tiene suficiente información como para saber qué hacer en un caso o en el otro. Pero como no tiene miedo no huye de ninguna de las dos situaciones. Y ¿Qué hace? Pues se queda quieto y observa qué hace su madre. Su madre ante la oveja quizá no demuestre ninguna preocupación y siga haciendo lo que estaba haciendo. Demostrará indiferencia. Y el cachorro aprenderá que ante una oveja lo que hay que hacer es pasar olímpicamente. En cambio ante la presencia del oso, su madre manifestará miedo y hará lo que procede. Se largará de allí intentando evitar al oso. Quizá se agazape y trate de pasar desapercibida. Y el cachorro verá este comportamiento y lo imitará.  Y cuando se repita lo volverá a hacer. Al punto que llegará un momento en que vea a un oso y se comporte como aprendió, por imitación.

Si el cachorro sintiese miedo desde el principio podría darse el caso de que huyese tanto de la oveja como del oso y su vida sería francamente complicada.

Y ¿qué pasa después de los 3 meses y medio? Pues que aparece el miedo. A partir de ese momento el aprendizaje cambia. En condiciones naturales la naturaleza ha hecho una maravilla. Durante un periodo de tiempo (El periodo de socialización) el cachorro ha imitado lo que ha visto hacer, porque la ausencia de miedo le permitía quedarse quieto observando. A partir de este periodo, el cachorro ya tiene condiciones físicas para meterse en problemas, puede alejarse del grupo familiar. Como buena parte de las situaciones que se puede encontrar ya son conocidas, reacciona ante ellas como ha aprendido. Pero es posible que se encuentre ante algo nuevo. Y no sepa qué hacer. Bien, la naturaleza ha desarrollado el miedo para esta situación. Y ¿qué es lo que hace?. Huir. Correr. Alejarse de la situación. En la naturaleza la curiosidad va mal. Ante situaciones nuevas es mejor poner tierra de por medio.

Los miedos son más frecuentes a situaciones no conocidas que a malas experiencias. Como ejemplo podemos decir que un zorro en el monte huye de la gente, sin embargo si le preguntamos al zorro si ha tenido alguna mala experiencia con un humano probablemente nos diría que no, que nunca ha estado ni siquiera cerca, pero que su madre los rehuía. Y él aprendió a rehuirlos.

Y ¿qué importancia puede tener esto en nuestros cachorros? Pues lo dicho, mucha, muchísima. El periodo de socialización es crítico. Un cachorro debería conocer el lugar donde va a vivir antes de los 3 meses. Deberíamos enseñarle a comportarse ante cualquier situación que vaya a ser cotidiana en su vida futura. Tiene que saber qué hacer ante la presencia de niños, perros, coches, bicis, calles, semáforos, autobuses, … Y lo que tiene que hacer es muy simple. Nada. No preocuparse. Indiferencia total. Y ¿cómo lo logrará?. Muy simple. Lo presentaremos ante esas situaciones y le demostraremos que a nosotros no nos produce ninguna respuesta negativa. Que pasamos de ellas. Y él pasará de ellas.

¿Que es lo que no puede ser? No puede ser que la primera vez que un cachorro vea a un grupo de niños haciendo el loco ya tenga más de 4 meses. Porque podría ser que se asustase y saliese corriendo. Y su capacidad para identificar la situación como inocua estará muy disminuida.

Lo que no puede ser lo veremos en una siguiente entrada, para evitar inundar de información.

Además hablaremos del gran conflicto entre periodo de socialización y periodo de vacunación, y os daré mi opinión al respecto.

Un saludo, Leo

Importancia de la socialización (Parte 2)

_DSC1231Siguiendo con el tema del miedo.  Para entenderlo mejor primero os cuento lo que suele pasar durante una reacción miedosa. Prácticamente todos los animales hacen, y hacemos, lo mismo. Primero nos ponemos en situación de alerta. Con eso analizamos si la situación es francamente peligrosa o si simplemente se trata de una tontería que requiere algo de precaución. Por ejemplo, escuchamos la bocina de un coche y levantamos la cabeza, lo miramos, probablemente esperemos a que pase y crucemos la calle. Si la situación realmente es potencialmente peligrosa haremos 3 ó 4 acciones prácticamente todos los animales o muchos de ellos.

Lo primero que hacemos es poner tierra de por medio. Corremos. O corren. Es decir, un perro o un gato, o un mono, considera que algo le puede hacer daño y corre. Y muy a menudo la distancia arregla el problema y ya está. Si la distancia no arregla la situación cambia de estrategia.

Lo segundo que hace es tratar de pasar desapercibido. Intentará esconderse. Si despista a lo que le da miedo, ya está. Si no, la solución puede ir al menos por dos caminos. Puede intentar amedrentar con un acceso de agresividad al motivo del miedo o puede expresar señales de apaciguamiento (Señales que invitan a la paz).

Lo mejor, un ejemplo. Vamos paseando por la calle con nuestro perro y vemos  un gato. El gato se asusta y sale corriendo. Nuestro perro lo persigue… y cuando lo va a alcanzar el gato trata de esconderse y se queda quieto en el hueco de un árbol. Pero el perro lo localiza y lo acecha. Y el gato salta a la cara del perro con todas sus armas, emitiendo gruñidos potentes y arañando al perro, que se asusta y deja hueco para la huida del gato.  Si volviésemos a ver todo el proceso desde el punto de vista del gato veremos que primero ve al perro, se pone en alerta, sale corriendo, se esconde, pero como nada de esto funciona trata de impresionar al perro con un ataque potente, con el que sale airoso del asunto.

Esta respuesta del gato la deberíamos considerar como normal. Ha atacado porque no le ha quedado otro recurso para salvar la situación.

Otra respuesta normal hubiese sido que no hubiese corrido porque no le tenía miedo al perro. Si no hubiese corrido ante la presencia del perro hubiésemos pensado que el gato estaba socializado con los perros.

Y aquí está el quid de  todo lo que estamos hablando. Miedo y socialización están íntimamente ligados. Alta socialización implica poco miedo al entorno, baja socialización por contra, implica mucho miedo al entorno.

Hablaremos de alta socialización cuando consigamos que un individuo se mueva por su entorno inmediato sin miedos, y hablaremos de baja socialización cuando observemos que vivir en un entorno cotidiano suponga un estado de preocupación o pánico constante.

Con todo lo dicho anteriormente, lo que consigamos en este periodo determinará buena parte de la relación del individuo, perro o gato en nuestro caso, con el entorno. Y cuanto más y mejor lo socialicemos, menos temores tendrá.

El modo y maneras de hacerlo lo dejamos para la siguiente entrada del blog.

Un saludo a todos, Leo