Importancia de la socialización (Parte 2)

_DSC1231Siguiendo con el tema del miedo.  Para entenderlo mejor primero os cuento lo que suele pasar durante una reacción miedosa. Prácticamente todos los animales hacen, y hacemos, lo mismo. Primero nos ponemos en situación de alerta. Con eso analizamos si la situación es francamente peligrosa o si simplemente se trata de una tontería que requiere algo de precaución. Por ejemplo, escuchamos la bocina de un coche y levantamos la cabeza, lo miramos, probablemente esperemos a que pase y crucemos la calle. Si la situación realmente es potencialmente peligrosa haremos 3 ó 4 acciones prácticamente todos los animales o muchos de ellos.

Lo primero que hacemos es poner tierra de por medio. Corremos. O corren. Es decir, un perro o un gato, o un mono, considera que algo le puede hacer daño y corre. Y muy a menudo la distancia arregla el problema y ya está. Si la distancia no arregla la situación cambia de estrategia.

Lo segundo que hace es tratar de pasar desapercibido. Intentará esconderse. Si despista a lo que le da miedo, ya está. Si no, la solución puede ir al menos por dos caminos. Puede intentar amedrentar con un acceso de agresividad al motivo del miedo o puede expresar señales de apaciguamiento (Señales que invitan a la paz).

Lo mejor, un ejemplo. Vamos paseando por la calle con nuestro perro y vemos  un gato. El gato se asusta y sale corriendo. Nuestro perro lo persigue… y cuando lo va a alcanzar el gato trata de esconderse y se queda quieto en el hueco de un árbol. Pero el perro lo localiza y lo acecha. Y el gato salta a la cara del perro con todas sus armas, emitiendo gruñidos potentes y arañando al perro, que se asusta y deja hueco para la huida del gato.  Si volviésemos a ver todo el proceso desde el punto de vista del gato veremos que primero ve al perro, se pone en alerta, sale corriendo, se esconde, pero como nada de esto funciona trata de impresionar al perro con un ataque potente, con el que sale airoso del asunto.

Esta respuesta del gato la deberíamos considerar como normal. Ha atacado porque no le ha quedado otro recurso para salvar la situación.

Otra respuesta normal hubiese sido que no hubiese corrido porque no le tenía miedo al perro. Si no hubiese corrido ante la presencia del perro hubiésemos pensado que el gato estaba socializado con los perros.

Y aquí está el quid de  todo lo que estamos hablando. Miedo y socialización están íntimamente ligados. Alta socialización implica poco miedo al entorno, baja socialización por contra, implica mucho miedo al entorno.

Hablaremos de alta socialización cuando consigamos que un individuo se mueva por su entorno inmediato sin miedos, y hablaremos de baja socialización cuando observemos que vivir en un entorno cotidiano suponga un estado de preocupación o pánico constante.

Con todo lo dicho anteriormente, lo que consigamos en este periodo determinará buena parte de la relación del individuo, perro o gato en nuestro caso, con el entorno. Y cuanto más y mejor lo socialicemos, menos temores tendrá.

El modo y maneras de hacerlo lo dejamos para la siguiente entrada del blog.

Un saludo a todos, Leo

 

 

 

Comparte con tus amigos

Share to Google Plus

One comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *