¿Bulldogs o similares y golpes de calor?

_LEO0977Continuando con las preocupaciones que genera el calor, merece mención aparte su relación con lo que damos en llamar “Síndrome del braquicéfalo” o lo que es lo mismo, la serie de disfunciones, fundamentalmente ventilatorias, que arrastran todas  aquellas razas con la cara chata.

Y es que hay que recordar que uno de los principales mecanismos de refrigeración del perro es el jadeo. Ese jadeo que hace que rápidamente entre aire fresco a los pulmones y se expulse aire caliente. Ese jadeo para el que un Bulldog o un Carlino tienen tantas dificultades. Todo está en su contra. Tienen un velo del paladar muy largo que literalmente tapona el flujo del aire. Que literalmente se introduce en la cavidad laríngea y que entre otras cosas genera el típico ronquido de estas razas. Además suelen tener una tráquea muy estrecha en relación a su masa corporal, que les hace respirar como si lo hiciesen a través de un bolígrafo BIC. Su lengua es enorme y nuevamente dificulta la ventilación. Para terminar de agravar el panorama, suelen padecer, de manera secundaria, una serie de patologías asociadas a estas dificultades ventilatorias y que quizá no tiene sentido apuntillar en este blog pero que aumentan más a más el problema.

Y como consecuencia de todo ventilan mal.

Y va y un día empiezan a pasar calor. Bien por que han realizado un ejercicio intenso. Bien porque hace mucho calor en el ambiente. Bien porque están encerrados en un coche al sol (La temperatura del habitáculo de un coche al sol puede llegar a más de 50 ºC) (Queda claro que para cualquier perro, independientemente de su raza, un coche al sol se convierte en una trampa mortal). Y hacen lo que hace cualquier perro que pasa calor. Empiezan a Jadear. Pero no lo hacen con la eficacia que lo haría cualquier otro perro. Intentan ventilar rápido y fluido pero, sus condiciones anatómicas y funcionales impiden que el resultado sea eficiente. Y les cuesta perder calor. Ya no digamos si además se encuentran encerrados en un coche donde el aire que incorporan a los pulmones está más caliente que el propio perro. El resultado es un agobio extremo.

Lo demuestran adoptando posturas que intentan facilitar el flujo del aire. Las denominamos “posturas ortopneicas” o lo que es lo mismo, intentos de hacer que la vía aérea no tenga barreras. Estiran el cuello, abren la boca al límite, sacan la lengua todo lo posible. Normalmente tienen los ojos todavía más saltones de lo habitual demostrando angustia extrema. Y nos están diciendo: – No puedo refrigerarme. ¡Ayúdame!

Y le ayudaremos. Buscaremos un lugar fresco. Mojaremos al perro con agua a temperatura ambiente, mejor que muy fría. No es el momento de darle agua de beber. El pobre perro no puede beber en ese momento inicial. Si le metemos agua a la boca lo vamos a agobiar más. Y si es posible, llevarlo cuanto antes a una clínica veterinaria. Hay que tener en cuenta la masa corporal. Un perro de 30 kg no se enfriará igual de rápido que uno de 5 kg.

¿Podemos hacer algo para prevenir el golpe de calor? ¡Claro!. ¡Cómo no! Fundamentalmente con sentido común. Evitando exponer al perro a temperaturas elevadas. Evitando forzar ejercicio físico intenso. En ocasiones colocamos pañuelos al cuello como los que nos colocamos en Navarra en fiestas, humedeciéndolos regularmente con agua fresca (La cantidad de sangre que pasa por el cuello de estos perros es tremenda, y un paño frío en contacto con la piel refrigera esta sangre y ayuda a perder calor).

¿Podemos hacer algo más? Podéis hablar con vuestro veterinario para que os cuente como mejorar las condiciones anatómicas a través de pequeñas cirugías que optimizan la ventilación. Cirugía de paladar blando. Cirugía de narinas. Cirugía de sáculos laríngeos. Preguntad a vuestro veterinario que sin duda es la persona que mejor os puede aconsejar. En nuestra clínica estaremos encantados de comentar los pormenores de tales cirugías.

Un saludo cordial, Leo

 

 

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